Frente al “Black Friday”: piensa más, consume menos

Como en todas las vertientes de la vida, el imperialismo cultural americano nos invade y viene a alterar nuestras costumbres y nuestra forma de ser y de vivir… Halloween, la comida basura, la mercantilización de la Navidad y el tema que nos ocupa hoy son clarísimos ejemplos de ello. Se trata de una seria amenaza para nuestra identidad, tradiciones y forma de ser.

Las grandes empresas, -ávidas de sustanciosos beneficios- lo están extendiendo a otros países y España no es una excepción. Se estima que la distribución comercial por internet espera esos días un crecimiento de ventas de entre el 20% y el 25%. El Corte Inglés y Media Markt extienden el viernes varios días más, en algo así como un “weekend friday”. Y el lunes de resaca, 1 de diciembre, todavía más con el “Cybermonday”, otra jornada de descuentos online que en Estados Unidos hizo circular en 2016 1.500 millones de dolares. Y esto nada más empezar la campaña de consumo navideño.

Esta iniciativa sirve para que se forren las grandes compañías, devenidas en oligopolios del descuento, en jornadas laborales esclavistas con sueldos de miseria.
Es un incentivo de compra compulsiva que desajusta los ciclos del pequeño comercio, y pone en peligro su subsistencia destruyendo muchos negocios familiares tradicionales.

No podemos obviar tampoco que este es un modelo que se aleja del consumo consciente e informado, y del objetivo fundamental de conocer la trazabilidad del producto, porque tras las ofertas, está la idea de oportunidad única irresistible que conlleva serios impactos sociales y medioambientales. Tras las atractivos “precios gancho” se encuentra una guerra sucia por los precios que allana el camino a un modelo productivo globalizado donde la necesidad de reducir costes presiona hasta límites insospechados la mano de obra gravemente precaria. No tenemos más que ver las precarias condiciones laborales de los nuevos puestos de trabajo que nos venden como síntoma de reactivación económica ante la campaña de Navidad.

Este sistema de producción y consumo “low cost” y la dictadura de las grandes multinacionales no sólo conlleva una crisis que castiga la pobreza, sino que sacude al planeta con serias repercusiones ecológicas. Aquí prima el beneficio de unos pocos sobre cualquier otra consideración, no importa que nos carguemos la Tierra si ellos se hacen más ricos.

Aproximadamente un 30 por ciento de la población mundial está inserta en una sociedad de consumo que podemos calificar como un experimento más de ingeniería social. Mientras tanto, uno de cada ocho habitantes del planeta sufre hambre crónica, y un tercio de los alimentos que se producen cada año terminan en la basura, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura

Desde Falange Española de las JONS invitamos a los españoles a rebelarse frente a estas modas y campañas que nos invaden con todo el “genuino sabor” americano y que vienen a afianzar la injusticia social y la desigualdad.

Falange Española de las JONS