La macroeconomia no beneficia a los 5,5 millones de españoles desempleados

desempleoLa escueta bajada de las estadísticas de desempleo, y la aparente estabilidad de los indicadores macroeconómicos más empleados, como el Ibex35, el IPC y similares no enmascaran que tras cinco años de crisis económica, y casi la legislatura más antisocial de los últimos años,cinco millones y medio de españoles siguen sin tener un empleo. Los niveles de paro nos llevan a febrero de 2012, pero parece que aún falta mucho para salir del túnel.

La realidad es que en España el inicial paro asociado a la crisis del ladrillo, se está enquistando de manera que puede llegar a convertirse en un paro estructural. Los falangistas seguimos denunciando que en España no hay un tejido productivo potente, y que el existente está vinculado a grandes multinacionales de las que cada vez más, se deslocalizan al Magreb o a Europa del Este, donde los costes salariales son menores. Esta es nuestra mayor amenaza: en un futuro a cinco años, de recuperación económica, tendremos que competir con estas economías emergentes de nuestro entorno. Además, seguimos teniendo un modelo de Estado muy costoso de mantener, debido a las duplicidades administrativas, con un alto número de funcionarios que no realizan una actividad productiva, y que sin embargo consumen recursos y capacidades que podrían destinarse a crear riqueza.

Por ello los falangistas ofrecemos medidas como la reforma administrativa del Estado, la potenciación de la pequeña empresa, y las ventajas fiscales para autónomos, que soportan la mayor parte del tejido empresarial en España, permitiendo que aumente la política de contrataciones. Pero todo ello no funcionaría si seguimos dejando el crédito bancario en manos del gran negocio de la banca en lugar de considerarlo como un servicio al pueblo español. Por ello nuestras medidas, las que mejorarían notablemente la calidad de vida de los españoles, pasan por la necesaria nacionalización de la banca, y por la desaparición de los intermediarios en la política.