El PP abre la veda de la compra de votos

votosEl Gobierno del PP ha abierto la temporada de compra de votos y ha sacado una ayuda social de 400 euros para desempleados. En primer lugar, debemos señalar que la medida permitirá que numerosas familias puedan sobrevivir malamente a la crisis, aunque cuatrocientos euros no sirven para pagar un alquiler. Ni para que una familia numerosa haga frente regularmente a los pagos de calefacción, luz, agua y teléfono. No sirve para que aquellos hogares donde seis y siete miembros y tres generaciones sobreviven con la pensión de los abuelos. Pero algo ayuda. Este es el drama social que vivimos en España.

Pero a los falangistas no nos gusta el trasfondo. Tras casi siete años de crisis, se ha ayudado antes a los bancos y a las grandes empresas que a las familias españolas. Se ha maltratado al trabajador español, mientras bancos y grandes fortunas eran refinanciados con dinero público o se les condonaban sus millonarias deudas con el Tesoro Público. Los estafados por las preferentes aún no han visto resueltas sus reivindicaciones, y seguimos padeciendo la lacra social y humanitaria del desahucio. Rajoy tiene puesta ya la vista en las elecciones Generales. Las autónomicas son la primera reválida, y previsiblemente el PP sufrirá un descalabro ganado a pulso. Pero las generales es donde la derecha se lo juega todo. Por ello Rajoy ha echado mano de manual del zapaterismo: la compra de votos a cambio de 400 euros mensuales. Pero esta medida populista, no le borrará la memoria a los millones de españoles que han sufrido el desempleo, el desahucio, la estafa bancaria, la corrupción política, el embargo de la vivienda, el copago sanitario, la subida del IBI, la instauración de tasas judiciales, la subida del IVA, la subida de cuotas sociales para autónomos y así un largo etcétera que ha tocado a todos los estratos del pueblo español.

Así funciona el sistema liberal que denunciamos, donde las voluntades se compran y se venden como una mercancía, y donde valores eternos e inmutables como la Unidad de la Patria, la defensa del no nacido o la dignidad humana se negocian, a precios de saldo.