Cleptocracia y mafias partidistas: el Caso Cifuentes como representación del Régimen del 78

El culebrón mediático de Cristina Cifuentes tomó recientemente un rumbo inesperado. Tras la polémica de su máster expedido por la Universidad Rey Juan Carlos, con la confesión incluida de la falsificación de un acta, la situación de la Presidenta de la Comunidad de Madrid no podía estar más en la cuerda floja.

Sin embargo, la filtración claramente interesada de un vídeo de hace siete años probando el robo de dos cremas en un supermercado ha terminado de rematar la ascendente trayectoria política de Cifuentes. El fuego amigo parece la explicación más lógica, teniendo en cuenta que esas grabaciones deben eliminarse a los treinta días por razones legales. No hay duda de que Cifuentes ya era un cargo molesto dentro del propio Partido Popular, a pesar de las sospechas en torno a su persona en los numerosos casos de corrupción del partido en Madrid.

A los falangistas no nos da ninguna pena, ni nos indigna, ver cómo cavan la tumba política de Cifuentes los miembros del propio Partido Popular que cerraba filas casi unánimemente a su favor hasta hace bien poco. Su discurso político, más allá de una apología de la regeneración manteniendo intacto el Régimen y sus estructuras, era el mejor ejemplo de cómo la derecha ha renunciado a todo principio moral con tal de mantener sus beneficios económicos y políticos, no dudando en entregarse a las exigencias de las asociaciones homosexualistas al tiempo que recolectaba votos entre los padres de los colegios católicos. Lo que denunciamos en todo este asunto son las artimañas propias de organizaciones mafiosas con que se mueven los partidos políticos del Régimen, algo que se lleva tiempo normalizando en la vida pública mediante unos medios falsamente informativos que han inmunizado al pueblo español de toda indignación posible ante los casos de corrupción que asolan nuestra geografía.

Hay que acabar con la corrupción, no hay duda. España necesita otros dirigentes políticos si desea sobrevivir. El Estado de las Autonomías, como ha denunciado Falange Española de las JONS desde el primer día, es una cleptocracia donde los partidos y sus representantes se reparten el botín. La presunta cleptomanía de Cristina Cifuentes es, por desgracia, una irónica anécdota en comparación con las tramas de financiación ilícita y los escándalos de diverso tipo (algunos incluso de abusos sexuales) en que se han visto involucrados los representantes de Partido Popular, Partido Socialista, Partido Nacionalista Vasco y los secesionistas catalanes, sin olvidar algún escándalo protagonizado también por Izquierda Unida y la nueva casta de Podemos.

Hay que salvar a España de estas bandas criminales que controlan el poder institucional. Insistimos: es una cuestión de supervivencia para nuestra patria y nuestro pueblo. Ellos o nosotros. Y los falangistas lo tenemos muy claro: lucharemos por salvar a España y a nuestro pueblo antes que al nocivo Estado de las Autonomías, su monarquía y sus partidos.

Falange Española de las JONS