Los Pujol nos roban

d1a0870f8b275a38fcb62828eb2087f3Durante treinta años Jordi Pujol ha sido para el gobierno “nuestro hombre en Cataluña”. Ante la amenaza separatista encarnada por ERC y su banda terrorista Terra Lliure, Pujol se mostraba en Madrid como un interlocutor estable y hasta cierto punto moderado. Por eso había que dejarle hacer. Y por eso Felipe González, Aznar y Zapatero se apoyaron en él como socio de gobierno.

Pronto Pujol empleó el régimen diseñado por y para los políticos de su generación como una plataforma para encumbrar a su clan familiar. Las mordidas en contrataciones públicas, la adjudicación directa de obras a su hija arquitecta, el caso de las ITV, blanqueo de capitales y el desvío de fondos públicos, permiten elevar el tren de vida de sus hijos, hasta tal punto, que el entramado de empresas y chancullos llega hasta paraísos fiscales en varios países del Caribe. Esta es la consecuencia del sistema autonómico, que no controla a los gobiernos autonómicos, y que sin embargo catapulta a las clientelas políticas afines.

Pero el trasfondo del asunto es más complejo. Si todo el caso ha partido de la declaración voluntaria que hizo el expresidente en verano, ¿por qué la Justicia ha tardado tanto en actuar? Desde verano, los hijos y testaferros se han podido deshacer de gran cantidad de documentación comprometida y de dinero negro en efectivo. De hecho, días antes de su imputación, Oleguer Pujol realizó un alzamiento de 2,4 millones de euros. Pujol, que sabía que por edad no puede ir a la cárcel, busca asumir las culpas de las fechorías que mancomunadamente ha perpetrado su familia para que sus hijos eludan prisión.

Pero llegados a este punto, y a la espera de los acontecimientos, preguntamos a los separatistas catalanes ¿quién roba ahora a quien? ¿España nos roba o son los Pujol quienes nos han robado durante treinta años?