El pícaro Nicolás, como pez en el agua

nicolasEl llamativo caso del pequeño Nicolás ha causado gracia a más de uno. El pícaro nos recuerda al Lazarillo de Tormes o a los cervantinos sevillanos Rinconete y Cortadillo. Pero el hecho de que un joven de apenas veinte años pusiera en jaque la seguridad de las altas esferas del Estado, requiere un análisis algo menos superficial.

Las travesuras del pequeño Nicolás han dejado al descubierto fallos de seguridad. No es escandaloso, por ser habitual, pero al menos si preocupante. Si este audaz chaval hubiera sido en realidad un terrorista de ETA o de alguno de los grupos yihaddistas que operan en España, la cosa tendría otro calado.

Lo que el pequeño Nicolás nos ha enseñado, es que en el mundo de los chanchulleros, de los ladrones, de los sinvergüenzas… de los políticos del régimen del 78, se puede mover uno como pez en el agua si renuncia a valores como honradez, abnegación o austeridad. Si uno elige estafar a quien se gana la vida estafando, la cosa adquiere tintes de astracanada. Esto es lo que ha sucedido. Moviéndose entre las clientelas políticas de FAES, Nuevas Generaciones y PP el pequeño Nicolás fue dando golpe tras golpe, sin que nadie se percatara de una práctica habitual entre los allegados al PP: la del clientelismo político, la de hacernegocios y otorgar favores con empresarios, políticos y sindicalistas.

Por ello tampoco nos extraña que este suceso no hubiera podido no ocurrir en época socialista: ahí tenemos los ejemplos de Andalucía. Pero la duda que nos queda es, si en realidad estaba o no afiliado al Partido Popular. De si el aparato de Cospedal ha silenciado la pertenencia real de este mangante al partido en el gobierno. De no ser así, el asunto sería más grave. porque entonces quedaría demostrado que los chanchulleros no son solamente los que están acreditados con el carné del partido, sino que además serían todos aquellos que se benefician de las prebendas y los favores, sin ninguna obediencia política. El pícaro Nicolás ha abierto una escandalosa caja de los truenos, una vez más. auguramos que no se depurarán responsabilidades políticas.