La casta política autonómica se codea con el crimen organizado

El nuevo escándalo está servido. Alberto Nuñez Feijoo, el flamante presidente de la autonomía gallega, ha sido relacionado con el mundo del narcotráfico, paradójicamente, en su época de dirigente del Insalud. Quien debía velar por la salud pública se iba de vacaciones con uno de los más peligrosos narcotraficantes de las Rias Bajas.

Quizá la relación no pasó de ser amistosa, pero en política, carrera que ya estaba desarrollando el “ilustre” gallego, hay que mantener una vida impoluta. No puede existir separación entre la vida pública y privada. La hipocresía de los populares es tan grande, que este escándalo ha sido despachado con una simple nota de prensa del presidente gallego.

Las familias de tantos jóvenes que murieron por la droga en los ochenta y noventa en Galicia, claman contra esta sinvergonzonería, que ilustra la España actual: políticos de primera fila codeándose con capos de la mafia, diputados canarios del PSOE cerrando negocios oscuros en casas de citas y ministros de industria despachando asuntos ilegales en gasolineras de carretera.

Esta es la casta política española, la que amaña leyes electorales para frenar la alternativa de otras vías políticas. Este es el sistema político que tanto progre y conservador defiende a capa y espada: un régimen corrupto, en el que miembros de la casa Borbón tienen cuentas en Suiza, en el que la política premia a las redes clientelares que ellos mismos sostienen con dinero de todos los españoles, un régimen que catiga al honrado trabajador y ensalza, sin embargo, la zafiedad política, el delito y la chabacanería.

Los españoles necesitan políticos limpios, trabajadores y comprometidos. Los españoles necesitan a Falange Española de las JONS.