Juventudes Falangistas piden un sistema educativo gratuito y de calidad

Por la defensa de la educación públicaEl Sindicato de Estudiantes continúa empeñado en monopolizar las protestas contra los recortes sociales en la educación pública. Su último llamamiento a la huelga en octubre resulta desesperanzador para todos los que luchamos por una sociedad más justa.

A pesar de declararse contrarios al vigente sistema político y económico, el Sindicato de Estudiantes lleva tiempo siendo el tapón ideal para impedir el auge de fuerzas verdaderamente antisistema. Al igual que los sindicatos Unión General de Trabajadores y Comisiones Obreras en el mundo laboral, el Sindicato de Estudiantes hace gala de un injustificado monopolio que atrae única y exclusivamente a la minoría que comparte sus propuestas y su mentalidad sectaria.

Ya va siendo hora de dejar de identificar las reivindicaciones por una enseñanza pública de calidad con la izquierda excluyente de siempre. Las manifestaciones y actos de este tipo de grupos son actos políticos en los que se obliga a acatar la superioridad moral que a sí mismos se atribuyen el Sindicato de Estudiantes y sus organizaciones afines, obligando a la gente a marchar junto a símbolos y banderas que no pintan nada en la defensa de los derechos de los estudiantes (¿o es que Lenin, un “demócrata de toda la vida”, o las banderas tricolores con estrellas rojas, son un elemento imprescindible para garantizar las becas y una enseñanza de calidad a los estudiantes?).

Esta actitud sectaria, precisamente, es una de las razones por las que buena parte de los estudiantes permanece al margen de las protestas, con una actitud apática pero en parte justificada.

Pero, no contentos con alejar a buena parte de los estudiantes de las protestas, el Sindicato de Estudiantes tampoco está dispuesto a aceptar que organizaciones de otra tendencia ideológica se manifiesten en defensa de los derechos de todos los estudiantes (y no sólo de los que militan o apoyan a la izquierda). Aunque presume de “antisistema”, los del Sindicato de Estudiantes no han tenido inconvenientes en reunirse con Cristina Cifuentes (la delegada del Gobierno en Madrid) para que detuvieran a militantes estudiantiles que no son de su agrado. Y así, de la mano del Partido Popular, la organización que se atribuye la representación de todos los estudiantes insiste en impedir el avance de grupos a los que tiene la poca vergüenza de calificar de “terroristas”.

Mientras las protestas estudiantiles sigan en mano de los de siempre, la juventud española saldrá perdiendo. Al Sindicato de Estudiantes y a la izquierda en general les conviene y beneficia la indiferencia de la mayoría, ya que así sólo unos pocos se interponen en su objetivo de continuar encaramados en el poder junto a los neoliberales.

Lo ideal, para España y para sus jóvenes, sería que las huelgas estudiantiles fueran un éxito y que los actos convocados por la izquierda resultaran un fracaso rotundo.

Los españoles sólo debemos aspirar a un nuevo sistema educativo, que sea justo con quienes disponen de menos recursos económicos pero que recompense el mérito y la capacidad del alumno (aspectos que resultan aberrantes en la visión que tiene la izquierda sobre este asunto). Y ese proyecto no podemos esperarlo de quienes se presentan como “antisistema” y luego se alían con los gobernantes neoliberales para torpedear a sus detractores.

Delegación Nacional de Juventud de FE JONS