Constitución de 1978: 35 años de infamia

Cuando el 6 de diciembre de 1978 se retrataban los afamados “padres de la Constitución”, la nueva religión del poder, éramos pocos los que preveíamos lo que iba a suceder.

La Constitución Española, que dispone de algunos artículos que puede suscribir cualquiera por responder al sentido común y al derecho Natural, dispone de otros muchos que, sin embargo, enmascaran un texto jurídico realizado con “cortas y pegas” de diferentes modelos constitucionales extranjeros. Este sacrosanto documento, ha servido con creces como piedra angular del nuevo Régimen juancarlista. Se trataba de diseñar un espacio para que los grandes partidos firmantes (PSOE, AP, CiU y PNV) pudieran prosperar durante décadas.

Porque la corrupción que ha existido en España viene amparada por el sistema salido de 1978. Un sistema, que permite que se cuestione, se insulte y se inculque el odio a España. Sin embargo, no permite que se cuestione el sistema en sí mismo.

Pero también permite que crímenes como el aborto, sean convertidos en un macabro negocio auspiciado por algunos personajes cercanos al Poder. Un sistema, que se dice garantizar el derecho a una vivienda digna, y que tolera que un millón de españoles duerman en la calle, mientras un millón de pisos estén vacíos en manos de los bancos. Un sistema, que dice defender la integridad de la Patria, y permite estar colonizada por el sur por una potencia extranjera, y que aplaude propuestas separatistas. Un sistema, que dejó de ser soberano para echarse en manos de una Europa, que sólo busca lucrarse a costa de los ciudadanos.

Un sistema, que se dice igualitario y que sin embargo utiliza diferente rasero de medir a la Familia Real con respecto al pueblo español. Un sistema, que da prebendas a terroristas y violadores y sin embargo se ceba con aquellos débiles que cometen errores. Un sistema, tan perverso, que manipula mentes y conciencias blandiendo sensibilidades, tergiversando la Historia y empleando la mentira como tónica habitual.

Por todo esto, los falangistas, el 6 de diciembre, nos rebelamos contra la dictadura de los partidos encarnada en la Constitución de 1978, que tan sólo ha traído desgracias al pueblo español, para el que nosotros queremos Pan y Justicia, como forma de poder congraciarse con la Patria.