Basta de política lingüistica como mecanismo de control social del separatismo

ikastolaLa política lingüística que PP y PSOE han llevado a cabo en connivencia con el separatismo, ha degenerado durante los últimos años en un monstruoso sistema difícil de controlar. Desde instituciones públicas se ha inculcado odio político a España, en niños y adolescentes, nutriéndose las filas del separatismo de nuevas hornadas de cachorros.

España es rica en lenguas, y todas ellas forman un gran patrimonio cultural nacional. Pero las políticas de inmersión lingüística que pusieron en práctica algunas autonomías durante los años ochenta, han degenerado en un perverso instrumento de control social, empleado con saña por el separatismo contra el interés general. La segregación idiomática sirve a PNV, CiU, y BNG para identificar, señalar y separar a aquellos que no hablan el idioma por ellos mismos impuesto. Además, les permite crear una red artificial que beneficia económicamente a aquellos allegados: ikastolas concertadas, escuelas de idiomas, etc. En definitiva, un medio para instrumentalizar al pueblo y hacer prevalecer sus criterios independentistas, pagado con los impuestos de todos los españoles.

Falange Española de las JONS siempre ha defendido la existencia, el cultivo y el empleo de todas las lenguas regionales existentes en España, pero defendiendo la protección del español como instrumento común de comunicación no solo en el interior del país, sino en nuestras relaciones con el Sáhara Occidental, Guinea Ecuatorial o Hispanoamérica.

Dar la vuelta a una cuestión tan sencilla y de sentido común demuestra el interés de separatistas y separadores en disgregar a los españoles, agrupándolos por rasgos lingüísticos, de tal forma, que en el caso del vascuence se ha llegado a mitificar una lengua artificial normalizada en laboratorio hace treinta años.

Por ello es necesario que el Estado garantice a todos los niños españoles una lengua vehicular común que facilite el aprendizaje, sin necesidad de enfrentarla con aquellas que, aun pudiéndose emplear en el ámbito doméstico o profesional, están relegadas al entendimiento endogámico de una minoría.