Otra bochornosa gala de los Goya

LA_RAZON_368943_toledoEsta misma noche la televisión estatal emitirá una nueva gala de los Goya que se nos antoja bochornosa, insulsa y despilfarradora. La polémica sobre las subvenciones al cine español vuelve a estar en el candelero. Lo cierto, es que el pasado año “sólo” se subvencionó al cine con 71 millones de euros, el suficiente dinero como para mantener un subsidio de desempleo correspondiente a 100.000 españoles durante un mes.

La crisis del sector no está propiciada exclusivamente por la piratería, aunque sea un factor importante. El esfuerzo que los exhibidores han realizado durante los últimos años no se compensa con las abusivas tasas de las distribuidoras, de aquellos intermediarios que se quedan con cerca del 70% de los ingresos por taquilla. Lo cierto, el verdadero problema del cine español, es el del dinero. Subvencionar la mediocridad por Decreto ha sido una práctica habitual en un país, en el que muchas industrias están subvencionadas.

En este sentido, fue el socialista Zapatero quien supo pagar favores y no favores a sus actores más cercanos, autoerigidos en intelectuales comprometidos. Almodóvar, San Juan, la banda de los Bardem, el proetarra Guillermo Toledo o auténticos “bluffs” como el bufón Wyoming o Miguel Bosé siempre han visto sus servicios recompensados.

Pero el PP no le va a la zaga. El Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales, dependientes del Ministerio de Cultura, acaba de anunciar la creación de un fondo económico cercano a los 23 millones de euros, para ayudar a aquellas películas españolas que han resultado deficitarias en taquilla. La medida es un guiño al sector cinematográfico en vísperas de la gala de los Goya. El PP busca con esta medida acallar el descontento de un sector, en el que se quejan los que mejor viven, y que sin embargo cada sigue dando verdaderas joyas de cine independiente, que circulan al margen del sector oficial.

El cine español debe tener calidad, debe contar historias que de verdad interesen al público, demostrando talento de guionistas, actores y directores. pero además, no debe estar subvencionado, sino que las ayudas, al igual que en otros sectores, deben tener devolución y no ser a fondo perdido. Pero además, para acabar con la crisis cinematográfica, el Estado debe presionar a los distribuidores para que rebajen sus márgenes de beneficio. Solamente así se podrá combatir una situación, que el propio mundo del cine ha creado.