Las autonómicas no cambian el panorama político

El resultado de las elecciones autonómicas vascas y gallegas no ha deparado sorpresas. La derechona de las reformas laborales, de los desahucios y de la corrupción gana en Galicia, con mayoría absoluta frente a un abanico de extrema izquierda, progresía y separatismo cuyo único anhelo es destruir lo poco que hay conservable.

En el País Vasco la imagen no es diferente. El Partido Nacionalista Vasco se sigue perpetuando en el poder, teniendo ante si, posiblemente, la llave de la gobernabilidad en su autonomía, y también en el Congreso de los diputados. El separatismo etarra se consolida como segunda fuerza, porque esta ley se lo permite, y el Partido Socialista continúa a la deriva.

Estas elecciones no son una sorpresa. Tampoco lo ha sido el endurecimiento de las condiciones para que Falange Española de las JONS intentase hasta el último momento presentar candidatura en esas dos comunidades. Pero una vez más, el Estado liberal pone todas las trabas posible a un movimiento como el nuestro, que no aspira a mantener un entramado tan costoso, ineficaz y carente de sentido como el autonómico.

Tras la resaca de estos comicios, se abre una nueva incógnita. ¿Pactará el PP con el Partido Nacionalista Vasco evitando alcanzar unas terceras elecciones generales? ¿O será el propio PNV el que se radicalice y vaya una vez más de la mano de Eh Bildu, cerrando la pinza separatista que hace unos meses anunciaron Puigdemont y Artur Mas?

Fuera cual fuere el resultado del proceso, desde Falange Española de las JONS queremos mostrar una vez más, nuestra firme oposición a los intentos desmembradores de España, a la corrupción que reina en todos los partidos parlamentarios, y en el irresponsable sistema autonómico vigente que viene apuntalando el régimen del 78, que tan estoicamente soporta el pueblo español.