Un Gobierno continuista

El cambio de gobierno por medio de la moción de censura despertó numerosos recelos. No obstante, el buen humor con que parecen estárselo tomando en el Partido Popular nos hace sospechar que nada significativo cambiará de ahora en adelante.

El equipo seleccionado por el socialista Pedro Sánchez apuesta, además de por el espectáculo de cara a los medios, por una política fiel a los postulados del Partido Socialista de las últimas décadas: ideología de género, sumisión a Bruselas y convivencia con el secesionismo.

Como nombres concretos debemos destacar especialmente a Margarita Robles (secretaria de Estado de Interior en los estertores del felipismo, y ahora Ministra de Defensa incorporando el Centro Nacional de Inteligencia), Fernando Grande-Marlaska (otro juez estrella que inicialmente archivó el accidente del Yak-42, como nuevo Ministro de Justicia), Màxim Huerta (Ministro de Cultura y periodista de la prensa rosa), Josep Borrell (quien fue presidente del Parlamento Europeo y ahora es Ministro de Exteriores; presunto azote del secesionismo, según algunos, a pesar de sus declaraciones negándose a exigir prisión para el golpista Carles Puigdemont), María Jesús Montero (nueva ministra de Hacienda con experiencia en los gobiernos socialistas de Andalucía), Nadia Calviño (nueva ministra de Hacienda y probablemente el perfil más afín a la Unión Europea de todo el Gobierno de Sánchez, teniendo en cuenta que ha desempeñado responsabilidades en Bruselas) y Carmén Montón (a quien se ha considerado pieza clave en las legislaciones homosexualistas del zapaterismo, y actualmente Ministra de Sanidad).

Los daños colaterales del nuevo Gobierno podrían ser los siguientes:

  • Aumento del voto del miedo en beneficio del Partido Popular, lastrando las aspiraciones de Ciudadanos y Albert Rivera. A medio plazo podríamos estar ante un retorno del bipartidismo.
  • Al depender de otros apoyos parlamentarios para impulsar nuevas leyes, el Partido Socialista podría estar en una disputa constante con Unidos Podemos por ver quién es más progresista de cara al electorado que se identifica con la izquierda. Resulta complicado creer que vayan a apostar por revertir las reformas laborales de 2010 y 2012, entre otros asuntos.
  • Nula disposición a aplicar la legislación vigente sobre los secesionistas, apelando al tan manido diálogo para que todo se mantenga como hasta ahora. Ingenuamente, los socialistas creerán posible volver a la concordia del zapaterismo con los secesionistas.

Los falangistas no podemos ser optimistas con el nuevo Gobierno del Partido Socialista. Mucho tememos que van a perpetuar los problemas hasta ahora existentes, dado que durante sus etapas anteriores en el Gobierno han carecido de un proyecto político para España como Estado-Nación y de una alternativa económica al neoliberalismo. España necesita mucho más que un cambio de ministros y de partidos en el Gobierno: necesita un nuevo modelo político, económico y social con el que construir un proyecto de futuro.

Falange Española de las JONS