Ni europeístas ni euroescépticos: ¡falangistas!

europarotaLa cercana convocatoria de Elecciones al Parlamento Europeo se muestra más que nunca, como una batalla campal con dos bandos enfrentados. Por un lado, los partidos en el poder, que han diseñado una Europa a su medida en la que los pobres y los débiles no tienen cabida. En el otro extremo, los llamados por sus adversarios “euroescépticos”, que comparten en líneas generales el planteamiento liberal-burgués actual, y que tan sólo buscan una parcela de poder sin renunciar a las prebendas que el régimen otorga.

Ni europeístas ni euroescépticos se alinean con los postulados de Falange Española de las JONS. Nuestro nacionalsindicalismo nos obliga a desmontar un régimen, que no es el nuestro, pues no compartimos, porque son nefastos, sus planteamientos filosóficos ni políticos. Para la Unión Europea, uno d elos grandes centros del neocapitalismo, el dinero es el centro de todo el aparato. Legisla para ganar mercados y posicionar empresas, para recuperar cotas de consumo y para optimizar procesos… No legisla para las personas. Hombres y mujeres son para la UE (y para los partidos que la representan) un número, un código, un recurso material… el Eurpeísmo despoja a la persona de toda su dignidad y la obliga a vivir miserablemente si con ello se cumplen los planes estratégicos diseñados desde Bruselas.

Los euroescépticos, gran conglomerado que agrupa a partidos antisistema, liberales soberanistas o separatistas entre otros son, en realidad, “euroilusos”: buscan, en el fondo, cambiar el sistema desde dentro, cuando la única manera de desmontar el neoliberalismo de la UE y el capitalismo sobre el que se sustenta es con un movimiento revolucionario, que rehaga los pilares de un Estado del Bienestar destrozado por Berlín y París.

Un movimiento, en el que la persona sea el centro de toda acción política, y en el que prime el afán de servicio sobre cualquier otro aspecto material o mundano. Ese movimiento, que lógicamente devolvería la soberanía a los países, desmontaría el sistema bancario mediante la nacionalización de la banca y velaría por los derechos individuales y colectivos, no es otro que el Nacionalsindicalismo.

Por eso los falangistas no nos alineamos ni con europeístas ni con euroescépticos. Por eso los falangistas caminamos solos en nuestra denuncia y reivindicación de la Patria y de la Justicia Social, y por ello los falangistas, aunque en solitario, seguimos defendiendo los intereses del pueblo español en España y en Europa.

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