La diada se salda con dos separatistas detenidos y la quema de banderas españolas

La jornada aparentemente festiva que desde las instituciones nacionales y autonómicas nos han querido vender con motivo de la cadena separatista es una gran farsa. Un gran montaje en el que se han exagerado cifras, se han edulcorado los agrios discursos separatistas, que no buscan otra cosa que la confrontación y el odio entre españoles.

La jornada, al margen de la polémica suscitada en Madrid (declaraciones de Norberto Pico en www.eldiario.es), y amplificada por los medios, se saldó con las detenciones del dirigente de Solidaritat Catalana (SI) y exdiputado del Parlament Alfons López Tena, quienes fueron arrestado por la Guardia Civil en Vinaròs (Castellón) por desacato a la autoridad, tras liderar un grave altercado, agrediendo a un sargento de la Benemérita.

A estos incidentes siguieron quema de imágenes del rey, y de banderas francesas y españolas. Curiosamente, un movimiento que busca integrarse en la Unión Europea quema y ultraja sus símbolos (enseña europea incluida), demostrando que en realidad de lo que se trata toda esta patochada es en captar los recursos económicos que permitan a los miembros de CIU, ERC y otros mantener su tren de vida mientras se cierran colegios y hospitales en Cataluña.

Estas son las consecuencias de la política que durante décadas han llevado a cabo PP y PSOE: la ausencia de un proyecto político para Cataluña y para España, la política de seguidismo a las minorías separatistas a las que han nutrido y dotado de medios, creando un gran monstruo difícil de controlar, y cuyas consecuencias serán imprevisibles.

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