La crisis propicia la integración turca en la UE

1445192200_838960_1445244239_noticia_fotogramaBajo la excusa de la crisis de los refugiados sirios, Alemania estrecha aún más los lazos con su socio comercial turco. Alemania y Turquía siempre han mantenido relaciones desde hace casi un siglo. La Unión europea debía asegurarse su área de influencia, y un potente mercado nuevo que se abre para las manufacturas centroeuropeas, en un nuevo país del mediterráneo. Este es el acuerdo encuebierto entre Merkel y el genocida Erdogan.

Pero más allá de las motivaciones comerciales, esta alianza que se venía venir desde hace unas décadas, vuelve a demostrar que Europa es un proyecto tan artificial como inexistente. Solamente aquellos socios que puedan aportar algo a las economías de las multinacionales centroeuropeas serán bienvenidos. Y demuestra, una vez más, que la renuncia a las raíces cristianas de Europa están motivadas por un acercamiento de estos mercados extraeuropeos, o dicho de otra manera, la UE se vende por un puñado de lentejas.

Una construcción supraestatal edificada sobre el dinero es un castillo de naipes. Un ente como la UE solamente funcionará si renuncia a su ideología neoliberal, al capitalismo como instrumento económico, y da prioridad a las personas, y a la soberanía de los países. De lo contrario, en pocos años las revueltas y renuncias a la adhesión será una constante. Los falangistas jamás nos embarcaremos en un proyecto neoliberal, de corte capitalista, donde los centros de decisión no estén en los paises nacionales donde corresponde su soberanía. Y por supuesto, que no se inspire en una manera católica de entender la vida, la moral y las costumbres.