FE JONS ante el laberinto griego

grecia-sale-zona-euroEstos días se ha producido un gran debate entre la opinión pública española, entre los detractores y los adalides del corralito griego. Y aunque ambas posturas tienen parte de razón en sus planteamientos, también las dos utilizan la demagogia para presentarnos un discurso falso en su base.

Los adalides de la Troika, que en España están representados  por los grandes partidos burgueses, han lanzado a través de sus medios habituales el discurso monolítico basado en que Grecia debe pagar sus deudas a la Unión Europea, por ser un compromiso adquirido. Escudan su planteamiento en que España y otros países económicamente debilitados han hecho frente a su deuda adquirida, y que Grecia no debe ser diferente. Hasta aquí el planteamiento parece correcto. Pero a continuación el discurso liberal se recrudece, y apela al discurso del miedo, (una de las armas que mejor maneja el neoliberalismo) y lanza una apocalíptica visión de un futuro caótico y andrajoso para quien ose salirse de la zona euro, recuperando su soberanía económica, y recortando el PIB de la UE.

Al otro lado del cuadrilátero se encuentra Grecia, cuyo gobierno de extrema izquierda debe hacer frente a la deuda generada por el partido socialista griego, el “PASOK”, y por el derechista “NUEVA DEMOCRACIA”. Pero lo que Tsipras hace no es construir un discurso revolucionario sobre el que edificar una nueva Grecia. Tsipras y su partido SYRIZA sólo buscan tensar la cuerda para obligar a los hombres de negro de la Troika a negociar, responsabilizando al pueblo griego a través de un referéndum que se sabe ganado de antemano, para diluir las responsabilidades políticas. Esta maniobra es siniestra. Y lo es por que el pueblo griego no tiene los datos que si manejan los tecnócratas de SYRIZA y de la Unión Europea. A Tsipras también le interesa gobernar con miedo y azuzar al nuevo enemigo común delos griegos.

Si analizamos la trayectoria económica del país heleno, pronto caemos en la cuenta de que desde hace décadas todo se hizo mal. Los Juegos Olímpicos son un arma del capitalismo para poder endeudar a países enteros, e introducir sus grandes multinacionales en nuevos mercados estructuralmente débiles. Y tras cada Juego, viene la resaca de una crisis económica, como pasó en Españaen 1992, y como pasó en Grecia en 2004.

En el caso griego, además, entró en juego un clientelismo político y una falta de previsión que llevó al gobierno a autorizar prejubilaciones precoces, a un exacerbado reparto de subvenciones sin fiscalización de resultados y a una libre disposición de fondos europeos que en su finalidad debía ser utilizados para fortalecer los pilares económicos del país. Pero eso no se hizo. En su lugar, el gobierno, que no pudo sacar a la venta nuevos bonos para refinanciar su deuda, se vió obligado a recurrir a la ayuda de la Unión Europea para evitar la quiebra, la cual decidió involucrar también al FMI. Ambas instituciones protegerían a Grecia de los altos intereses que le exigía el mercado, a cambio de implantar unas duras condiciones de austeridad que ahorrarían 30.000 millones de euros en tres años, si se implantaran. Pero el PASOK falseó los datos económicos para ganar las elecciones, provocando una desconfianza en las bolsas europeas. Así comenzó la crisis.

Ante este panorama, en el que todos son culpables, los falangistas debemos tener un criterio propio alejado de la simpatía patriótica que podamos tener con el pueblo griego, y que merece nuestra solidaridad ante los abusos de la troika. pero Falange Española de las JONS solo aplaudiría que un gobierno nacional rompiese definitivamente con la Troika, implantando un nuevo sistema económico donde el trabajo no se supedite al capital, un nuevo régimen político soberanista, y una nueva ordenación justa socialmente.

Pero parece que Grecia va a desaprovechar la oportunidad histórica que se le ofrece de ofrecer una alternativa económico-financiera real al modelo único capitalista de la UE, reorientando además sus alianzas estratégicas hacia potencias moralmente más prometedoras. De no hacerlo, en pocos meses el sueño democrático que fue la Atenas de Pericles y la pujanza militar de Esparta, quedarán reducidas a un pueblo sojuzgado, empobrecido y humillado. Será otro triunfo de Bruselas.