Los políticos derrochan el dinero de los españoles mientras recortan nuestros derechos

Una regla básica de la economía es que los recursos son limitados y que la posibilidad de gasto es infinita. El papel de un Gobierno justo es el de velar por los intereses de los ciudadanos es invertir en lo más urgente y necesario para lograr el bienestar de todo el pueblo.

Lamentablemente no ha habido ni hay fondos para cubrir necesidades básicas pero si que lo ha habido para derrochar hasta extremos brutales en tiempos en que la crisis ahogaba a las clases medias y bajas: ha habido dinero para hacer aeropuertos donde no aterrizan aviones, con una inversión de 160 millones de euros.

El aeropuerto de Castellón estuvo durante cuatro años sin recibir ni un sólo avión, obeliscos giratorios que no giran, el edificio de cristal de Cuenca costó una millonada y está infrautilizado, la pasarela de la fórmula 1 de Valencia que costó dos millones de euros y que solo se uso dos semanas, el “circo” fantasma de Alcorcón, inacabado después de gastarse 150 millones de euros, el acuario de peces de San Fernando, es decir, 10 millones tirados al agua, el exclusivo spa de Torrevieja que nunca se llegó a inaugurar por haber sido construido en zona protegida, el macro hotel construido en Almería, primera línea de mar, construido sin permiso, la construcción de una pista de esquí en Villavieja del Cerro, un pueblo de cien habitantes que costó 12 millones de euros, paralizándolo el TC por estar construido ilegalmente en la ladera de un monte quemado, en 2006 comenzaron las obras de lo que iba a ser el Teatro-Auditorio de Ciudad Real con un presupuesto de 10 millones de euros. A día de hoy, lleva más de 3 años parado y la inversión tirada al viento, la ciudad deportiva de Espartales que nadie usa, con una inversión de 60 millones de euros, gastar 32 millones de euros en el polígono de Actividades Económicas de Arteixo y después preguntar si hay alguien interesado (Morás). Nadie se interesó. El Centro de Formación de La Madera de Carbayín que concluyeron en 2007 y a día de hoy el inmueble sigue sin utilizarse, 3 millones de euros echados a la basura, en 2009, el Ayuntamiento de Jaén aprobó las obras de un museo que tenía como objetivo ser más grande que el Guggenheim de Bilbao: el “museo Íbero”. El macroproyecto quedó paralizado hace más de dos años, dejando al edificio de 6 plantas y 10.600 metros cuadrados sin futuro aparente, con un presupuesto de casi 30 millones, que también se han ido a la basura…

Y eso solo por citar a algunos de los derroches económicos de los centenares perpetrados por todo el país sin beneficio alguno, que ni siquiera son conocidos por el gran público, pero que existen gracias a la “maravillosa” gestión de nuestros gobernantes.

Los falangistas no sólo defendemos un giro de 180 grados en estas políticas sino que exigimos la responsabilidad penal y patrimonial de los gestores que han despilfarrado faraónicamente el dinero de todos al tiempo que se llenaban los bolsillos en las numerosas tramas de corrupción que vamos conociendo a diario y que rebasan los límites de podedumbre moral más extremos.

Falange Española de las JONS