¿Qué hacer con el separatismo?

secessione-europaDesde que Artur Mas volvió a abrir la caja de los truenos, los falsos defensores de la integridad nacional (que no de su unidad) se han lanzado los trastos a la cabeza. todo un teatro que han orquestado con un único fin electoralista. Tanto PP como PSOE han sido siempre socios de gobierno de CiU y PNV. Incluso el PP ha mantenido hasta hace no mucho tiempo pactos municipales con ERC en Cataluña.

El problema de fondo es un error de diseño. Este sistema está ideado para esos cuatro grandes partidos políticos, junto con IU y el brazo político de ETA. Así se decidió en 1977 y así continuamos. No se trata ya de si Urkullu pide esto o si Mas quiere aquello. De lo que se trata es de la gran farsa montada hace 35 años ha comenzado a cansar a los españoles. Este régimen de partidos lo sostenemos los españoles a través de nuestro IRPF, el impuesto a través del cuál se sirvió el ahora santificado Adolfo Suárez para financiar el sistema con cargo a los Presupuestos Generales del Estado. Así, los españolitos de a pie financiaban (y financian) partidos, sindicatos, confederaciones empresariales y un sin fin de iniciativas cuando menos estrambóticas.

El separatismo es inseparable de este sistema, porque ha sido alentado por él. Primero se legalizaron sus siglas, luego se les dotó de financiación, luego se les dio gobierno y ahora, en buena lógica, deberían atenderse sus reivindicaciones.

Nuestra particularidad es que en España el separatismo, que ya de por sí es un crimen repugnante contra la esencia de la Patria, del bien común y de la convivencia entre españoles, ha venido impuesto además violentamente. Por las armas de ETA, Terra Lliure (el brazo armado de ERC), etc… y por la violencia ejercida por el doble juego de PPSOE, que les ha dado alas. La derecha por sus múltiples complejos, y la izquierda socialista y comunista porque comparten objetivos políticos: Fomentando la violencia política se justifica el Estado federal auspiciado por el socialismo. Por otro lado, la Unión Europea, al ser un escenario más del sistema, considera a los separatistas como una opción más, y estarán presentes en las urnas durante los próximos comicios europeos.

Llegados a este punto, nos preguntamos qué hacer. La respuesta parece espinosa, pero no lo es, y apunta a una única dirección: dentro de este sistema nada. Porque el separatismo es parte de los regímenes partitocráticos heredados del nuevo orden de Yalta. Contra el sistema, seguramente todo: la eliminación de los partidos políticos, el procesamiento de los instigadores de la sedición y la recuperación de las competencias autonómicas por parte del Estado serían medidas necesarias para poner en práctica en un primer momento, y la única manera de eliminar el odio y las mentiras separatistas de las mentalidades de los ciudadanos educados bajo el signo de la estelada y la ikurriña. El problema es que hay dos generaciones perdidas, educadas en la hispanofobia. Y nos costará otras tantas poder enseñar el gran proyecto de futuro que será España.