Reconstruir el sistema o hacer la revolución

revDesde la debacle del 25M, la casta ha intentado buscar respuestas a unos interrogantes que los españoles tenían claro desde hacía un tiempo. Más allá de las leyendas urbanas de la clientela juancarlista, lo cierto es que el 25M ha sido un paso más, esde las protestas de Sol. Más allá de un salto ideológico, que no lo hay, pues la izquierda se ha polarizado, pero las cifras son similares, lo que se deja entrever es un salto generacional.

A los padres de la constitución, que se han creído sus propias mentiras, se les ha terminado el carrete recurrente del miedo al triunfo de las grandes ideologías. Bajo el discurso del palo y la zanahoria han estado gobernando cuarenta años, con instrumentos muy acordes al liberalismo: miedo, asfixia económica, y mentiras mediaticas.

Internet ha sido el arma empleada por la nueva generación, descontenta con el oprobio con el que la casta viene desarrollando el turnismo político. Los falangistas, carentes de recursos, no podemos por el momento, más que denunciar la situación y proponer un programa nacionalsindicalista que busca la mejora del bienestar de los españoles, mediante una nación unida y una justicia social fuerte.

Porque no encontrará el pueblo español la solución a esta desesperada situación encumbrando a neófitos de la política, con oscuros intereses detrás. Los que buscan reconstruir, repensar, o más modernamente “resetear” el sistema, son aquellos mismos que buscan ocupar el nicho que deje libre la casta. Aquellos que como Podemos, vienen utilizando nuestro lenguaje político falangista, adaptado a sus necesidades espúreas.

Los falangistas buscamos hacer la revolución: eliminar el sistema antiguo, dinosaurio anquilosado en un sistema decimonónico, para implantar una república nacional que nos encuembre a la vanguardia. Solo a tarvés del nacionalsindicalismo encontraremos los españoles la s soluciones auestros problemas. Y solo mediante una revolución conseguiremos desembarazarnos, de esta cruel, asquerosa y repugnante casta. Con Pablo Iglesias a la cabeza.