Marxismo y Capitalismo se unen contra la dignidad de los cubanos

Ni marxismo ni capitalismoDías atrás hemos conocido la noticia de que EEUU abría el embargo, tímidamente, al régimen comunista de la isla de Cuba. Los falangistas nos hemos manifestado en numerosas ocasiones sobre la cuestión cubana, en términos de rotunda condena hacia el régimen criminal de los Castro, y de solidaridad hacia nuestros hermanos cubanos, educados bajo la Hispanidad.

El absurdo embargo comercial de EEUU, y la terrorifica ley Helms-Burtons ha llevado a la población de la isla a una situación dificilmente sostenible. Pero Obama, presidente de una de las naciones más sangrientas del orbe, ha echado mano de la doctrina Monroe, y con un “Todos somos americanos” ha declarado las intenciones de EEUU: Cuba es un punto estratégico interesante para controlar el arco centroamericano. Como cabeza de puente, normalizando relaciones se potencia la infraestructura de la base aeronaval de Guantánamo, que permite cerrar una pinza sobre países como Venezuela. Pero más allá de la geoestrategia política, lo cierto es que el mercado cubano sigue siendo un suculento caramelo para los yanquis, hasta ahora en la órbita rusa. Si Obama se gana para el mundo anglosajón la isla de Cuba, Rusia sufriria un gran mazazo en su imagen, ya que la mayor parte de la economia cubana depende de la extinta Unión Soviética y de China. Por otro lado, Obama prepara el relevo de los Castro, a los que pocos años les queda en el poder. EEUU necesita reforzarla red de disidentes que aun existe en la isla, todo edulcorado bajo la excusa de la lucha contra el ébola, la nueva amenaza mundial que permitirá transgredir fronteras e intervenir en cualquier estado bajo la excusa humanitaria.

Los falangistas vaticinamos una implantación brutal del capitalismo en la isla en menos de diez años. Cuba volverá a statu quo que tenía en los años cincuenta, bajo el mandato de Batista: socio comercial preferente de EEUU, y lupanar encubierto de los millonarios yanquis que buscan en el exotismo de la isla dar rienda suelta a su dinero. Todo se compra y se vende, por desgracia. Enfrente tendrá a España y la Unión europea, con grandes intereses comerciales en la isla, y perderá el pueblo cubano, incapaz, posiblemente, de asimilar un cambio mental y social que les llevará desde el marxismo, hasta el capitalismo más salvaje.

Recordemos nuestro viejo grito falangista:

¡Ni marxismo ni capitaismo!

¡Sólo nacionalsindicalismo!