Lecciones de democracia: Destruir la memoria para rehacer la Historia

10422331_10153168283334155_6027862720415774813_nUna vez más salta a los titulares la noticia de que se va a proceder a la retirada de un “monumento franquista”, creando una polémica que viene a enmascarar los graves problemas por los que atraviesa España como son un desempleo estructural fracaso escolar, corrupción en las instituciones, descrédito ciudadano hacia los grandes organismos del Estado o la falta de identidad nacional que nos aboca al separatismo. En este caso, el “peligroso” monumento del Cerro de San Cristóbal de Valladolid, que por su simbolismo será una batalla ganada para limpiar la mala conciencia del Partido Popular. Porque si hubo franquistas en España desde luego no fueron los falangistas, que estábamos presos con nuestro Jefe Nacional Manuel Hedilla, o con Juan Bautista Pérez de Cabo, fusilado por Franco. Los franquistas de verdad, los que mandaban, eran los que acabaron en el PSOE, como Griñán, o en el PP como Fraga, Pio Cabanillas, Gabriel Elorriaga, Gabriel Cisneros y tantos otros.

Los falangistas ya hemos puesto el grito en el cielo no por la retirada de símbolos, que es motivo suficiente para volver a los tiempos del aceite de ricino y dar su merecido a más de un hipócrita, sino porque pervirtiendo la memoria de una generación que amó a España, se embauca a la sociedad actual, que no quiere saber nada de Historia, mintiendo y borrando su huella. Porque si se eliminan calles y monumentos, no es por reconciliación. Es simplemente revanchismo. Desde Falange Española de las JONS siempre hemos apostado por la verdadera reconciliación nacional, que es la que permite la coexistencia de símbolos y nombres en nuestras calles. Pero la maledicencia de la izquierda, y los complejos de la derecha hacen que al final pierda la verdad, la historia y la sociedad. Por esto y un millón de cosas más, los falangistas nos entristecemos. La manipulación de quienes nos roban, nos mienten y nos insultan es tan grande, que ya ni siquiera importa qué hacer con los símbolos. Los que caigan en los tópicos intoxicadores oficiales de manera visceral, no se darán cuenta de que los 100.000 euros que se gastará el ayuntamiento de Valladolid en la demolición, podrían dar de comer a una veintena familias vallisoletanas durante un año.

Esto como poco es lo que hubiera querido, a 80 años de su asesinato en Labajos, nuestro fundador (homenajeado en el las esculturas del Cerro de San Cristóbal) Onésimo Redondo: un verdadero precursor sindicalista, a quien el campo castellano tiene mucho que agradecer. Su gran obra, permitió la modernización social del campo, y avances en una industria tan importante para Valladolid, como es la azucarera, e intentó parar, sin éxito, las injustas ejecuciones que algunos derechistas, predecesores politicos del alcalde de Valladolid Javier de la Riva,  realizaban en Torozos.

Por ello hoy Falange Española de las JONS, y el proyecto municipalista que desarrollamos desde su seno, nos hace estar aún más de actualidad si cabe, y más convencidos de que el nacionalsindicalismo es el sistema que España necesita. Borrando nuestras las huellas de nuestros fundadores no conseguirán ocultar la decadencia del régimen del 78: un entramado delictivo para el buen vivir de unos pocos, a los que pagamos con el sudor de nuestra frente y la sangre de nuestro sacrificio. Tomamos nota.