El Gobierno debe poner fin al desafío separatista

El triste espectáculo celebrado en el Camp Nou el pasado sabado 29 de junio, y camuflado bajo un aparente macroconcierto, se ha convertido en un desafío separatista en toda regla. el gobierno debe tomar cartas en el asunto y no permitir este tipo de encuentros donde se ultrajan banderas españolas y se menosprecia al resto de compatriotas de otras provincias.

Este ensalzamiento del separatismo catalán ha contado con la activa presencia (y no hay que olvidarlo para depurar responsabilidades) de personajes como la vicepresidenta Joana Ortega, el responsable de presidencia, Francesc Homs, el Conseller de Justícia, Germà Gordó, la consellera de Ensenyament, Irene Rigau, el conseller de Cultura, Ferran Mascarell, el titular de Territori i Sostenibilitat, Santi Vila, y la consellera de Benestar Social i Família, Neus Munté-, además de casi todos los dirigentes de ERC, miembros de CDC, ICV y la CUP. El PSC, que no estuvo representado a título institucional, apoyó sin remilgos el “derecho a decidir”.

Omnium Cultural, que es la tapadera asociativa del separatismo catalán (es la única asociación que ha recibido 13 millones de euros en subvenciones de la Generalitat) ha organizado tanto este “Concert per la llibertat” como las consultas separatistas de Arenys de Munt, donde FE de las JONS fue la única organización política en tomar cartas en el asunto, a través de la vía legal y a través de una gran manifestación que tuvo lugar el pasado 13 de septiembre de 2009 en aquella localidad.

Este ataque a todos los españoles ha contado con las actuaciones de Peret, Sopa de Cabra, la Elèctrica Dharma, Pau Alabajos y Cesk Freixas, Pascal Comelade, Dyango, Maria del Mar Bonet, Ramoncín, el Orfeó Català, la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Cataluña (OBC)y los actores actriz Monserrat Carulla o Sergi López.

La Fiscalia debe investigar de qué manera se ha financiado este concierto, y si Omnium Cultural -tal y como apuntan todos los indicios- es una asociación que encubre la financiación, con dinero público de todos los catalanes, de todo el Estado paralelo que está orquestando la autoproclamada Asamblea Nacional de Cataluña, y concediendo la Generalitat.

El Gobierno de España, finalmente, debe poner coto al desafío separatista, si es que aún cree en la idea de una nación que aglutine a medio centenar de provincias, o si por el contrario, ha tirado la toalla en favor de una única nación llamada Europa, en la cual los españoles no pintamos nada.