El fracaso de Rajoy reinicia el “procés”

Tras varios meses de ineficaz suspensión de la autonomía en Cataluña, la Generalitat vuelve a tener un presidente. Como estaba previsto, el heredero de Carles Puigdemont ha sido nombrado por él mismo (algo cuanto menos sorprendente en una agitación de masas que pide votar) y sus primeras declaraciones han sido las de continuar con el procés.

Por desgracia, se confirma lo que llevamos meses denunciando los falangistas: la chapucera intervención del Gobierno de Mariano Rajoy en Cataluña sólo ha reiniciado el desafío secesionista.

Reiniciar la partida puede estar muy bien para los videojuegos. El problema en Cataluña es que la política a seguir por Quim Torra promueve la ruptura de la unidad nacional de España, de la convivencia de los catalanes con el resto de las regiones y de los propios catalanes. Si a esto le añadimos la permisividad con la acción de los presuntos grupos antisistema del entorno de las CUP, está claro que los herederos del pujolismo volverán a llevar a Cataluña al infierno mediático y social del pasado 1 de octubre.

El Gobierno fracasó en la gestión del pasado 1 de octubre. La tardía y débil intervención del poder autonómico ha terminado con los secesionistas de nuevo en el poder. No basta con apelar a la Carta Magna para defender la unidad nacional, entre otros aspectos por llevar en su articulado el abono para la germinación del secesionismo. El Estado tiene la obligación de garantizar la unidad territorial, haciendo cumplir la ley y ofreciendo a los españoles un proyecto de futuro al que sumarse por parte de todas las regiones, para lo cual obligatoriamente debe recuperarse la competencia educativa para el Estado. El Partido Popular es incapaz de comprenderlo, por ello no intervino la televisión autonómica de Cataluña (el mayor arma de propaganda secesionista) y convocó unas elecciones donde acudieron los mismos desestabilizadores rupturistas. Los falangistas sí tenemos claro qué hacer para liberar a España de las garras de unos dirigentes mediocres que la quieren arruinada y repartida en cortijos (y masías) territoriales.

Falange Española de las JONS
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