Dependencia: cuando los recortes matan

Basándonos en las cifras emitidas por expertos, se estima que en los últimos seis años han fallecido 200.000 dependientes sin que las ayudas que les correspondían les llegaran a tiempo.

Unos 40.000 dependientes fallecieron el año pasado esperando recibir las prestaciones a las que tenían derecho, y en 2017 llevamos otros 21.000.

Según los datos facilitados por José Manuel Ramírez, presidente de la Asociación de Directores y Gerentes en Servicios Sociales “Un 35% de quienes están en lista de espera fallecen. Se trata de personas muy vulnerables, que no tienen más de cuatro años de esperanza de vida y que se ven obligados a esperar más de dos”.

En la misma línea ha afirmado que el número de dependientes severos y grandes dependientes desatendidos, los clasificados en los grados 2 y 3, que no han recibido sus prestaciones ha aumentado este año por primera vez desde 2012. Lo ha hecho en 1.481 personas, lo que eleva el volumen a 120.925, mientras las “prestaciones asociadas a beneficiarios fallecidos” ascendían a 137.826 al cierre de 2016.

El sistema de atención a la dependencia está próximo al colapso debido a la infrafinanciación del Gobierno que solo ha venido aportando un tercio de las cantidades a las que se había comprometido, situación que denunciamos desde FEJONS.

El comunicado de la asociación dice textualmente: “Nos tememos que el sistema no remontará y que todo seguirá paralizado tal y como muestran los datos de gestión anuales: avance de las prestaciones ‘low cost’ y decenas de miles de dependientes con grados III y II esperando más allá de lo que pueden tanto ellos como sus familiares”.

Para los falangistas este es un negro episodio más del neoliberalismo egoísta y corrupto que venimos padeciendo. No hay dinero para dependencia pero el gobierno “perdona” 60.000 millones a la banca. Millones que pagaremos todos los ciudadanos y que según Luis de Guindos no nos iba a costar ni un euro. Por no hablar de los millones de dinero público que se han ido por el pozo negro de la corrupción y por el despilfarro del mantenimiento de un sistema autonómico que desangra el erario de la nación española.

Urge un cambio de rumbo en la política que convierta al Estado en garante de los derechos sociales de nuestro pueblo, especialmente de los más desfavorecidos. En ello estamos empeñados, y por ello luchamos los falangistas.

Falange Española de las JONS