Europa corre el velo del caos que ha provocado en Siria

rebelde-sirio1-875x1024Europa ha reaccionado tarde ante la realidad que desde Falange Española de las JONS y otras entidades llevamos casi tres años denunciando: que los eufemísticamente llamados “rebeldes sirios”, son en realidad un conglomerado de células de al Qaeda, mezcladas con salafistas y una larga lista de facciones islámicas radicales como el autodenominado Ejército Libre Sirio, Jabhat al-Nusra, el Frente Islámico y el Estado Islámico de Irak y Levante, guerrillas y grupos terroristas que se han aprovechado del desconocimiento occidental para captar ayudas europeas y estadounidenses.

La realidad es que durante los años anteriores a la guerra, Siria fue uno de los países más prometedores de su entorno, con una paz social envidiada por muchas naciones vecinas, con un grado de aperturismo hacia Occidente debido a su situación estratégica, una economía saneada y, eso sí, un celoso sentido de su independencia nacional que les llevó a no ceder ante las presiones de EEUU y la UE.

Durante dos largos años, los medios de comunicación europeos han intoxicado al pueblo mostrando a un despiadado gobierno sirio frente a unos rebeldes que en realidad eran lobos con piel de cordero (en la imagen un rebelde sirio).

Pero ocurre que en 2013, la guerra va tornándose favorablemente hacia el bando de Al Assad, no sin sacrificios y pérdida de vidas inocentes, como en toda guerra, y las redes sociales van mostrando las crueldades perpetradas por los rebeldes sirios contra las minorias cristianas del país. Son los mismos que secuestraron a los periodistas españoles Javier Espinosa y Ricardo García Vilanova en otoño de 2013, y que aún no han sido liberados. Este hecho supuso un antes y un después en el tratamiento informativo. El cerrojo informativo sobre Siria se vió favorecido por la nueva coyuntura que ofrecía el caos ucraniano, catalizado por la Unión Europea. Pero además, el bando rebelde que van perdiendo posiciones, cambia de táctica propagandística y solicita el fin de la guerra, a tarvés de manifestaciones por todo el mundo, que en realidad enmascara una tregua para reorganizarse. Esta, y no otra, es la realidad de Siria.

La realidad de España es que el gabinete de Rajoy no tiene ningún tipo de iniciativa en política exterior. Sigue a pies juntillas lo que le ordenan desde Bruselas, sin tener en cuenta la tradición diplomática española ni la trayectoria de nuestras Relaciones Internacionales. España tiene unos servicios de inteligencia más ocupados en espiar a los de dentro que en ocuparse de los de fuera, para poder saber exactamente que lugar ocupamos en el mundo. Ejemplos tan lamentables como nuestra posición frente a Siria o Ucrania son buena muestra de ello. No tenemos ningún papel que desempeñar en el concierto internacional de las naciones. ¡Gracias Bruselas!