El silencio cómplice de los sindicatos amarillos

Las cifras oficiales del gobierno maquillan una realidad: la de la elevada tasa de desempleo, y los problemas que de ello derivan, entre los españoles. el gobierno infla cada trimestre las cifras oficiales, mientras que en nuestro día a día no se perciben los síntomas de la mejoría económica.

El Coco y el OjeteEn medio de este escenario, los llamados por la verborrea del régimen “agentes sociales”, que nos son otros que los sindicatos, se callan. En medio de su silencio se producen desahucios, EREs, negociaciones-basura de convenios colectivos… bajo el sello de CCOO y UGT los trabajadores españoles han perdido la mayor parte de sus derechos laborales, adquiridos durante los últimos setenta años.

Los sindicatos amarillos no son necesarios. Los trabajadores necesitan organizarse en verdaderos sindicatos que velen por sus intereses. Que realmente represente a sus intereses, que sean una fuente de creación de empleo y que pongan contra las cuerdas tanto a los empresarios sin escrúpulos como a los políticos con los que están conchabados. Algo, que los sindicatos amarillos, no hacen. UGT y CCOO, entre otros, tienen suficiente con saquear Bankia,  robar a los desempleados a través de falsos EREs y gastarse en juergas y mariscadas el dinero que debería ir a las familias españolas.

Nuestro modelo sindical es diferente, autogestionado, peleón y revolucionario. El nacionalsindicalismo aspira a acabar con esta casta de paniaguados y estómagos agradecidos para defender verdaderamente a los trabajadores.

¡Ven con nosotros!

¡Juntos haremos nacionalsindicalismo!