Nuestras ideas

A los falangistas no nos atan ni poltronas, ni cálculos políticos. Tenemos la suficiente libertad moral y espiritual para proclamar nuestros postulados sin temor de ningún tipo.

Nuestro faro siempre fueron las bases que sentaron nuestros fundadores y que, pese a la insistencia difamatoria que suele venir por el pitón derecho, ni están obsoletas ni son irrealizables.

Lo único que le queda hoy en España es el sistema de protección social que construyeron los falangistas en campos muy diversos de la sociedad: pensiones, sanidad pública, vivienda, seguros sociales… En los años en los que todo esto se puso en marcha, la tarea era casi milagrosa, pues la situación económica en España era dramática. Y, aun así, lo hicimos.

Por supuesto, nuestras ideas son de lo más actual por dos motivos: porque nuestros fundadores diagnosticaron a la perfección los problemas sociopolíticos que aquejan eternamente a España y porque nos regalaron unas herramientas ideológicas y morales para solucionarlos. Falange es actualidad porque la realidad de España lleva 200 años estancada. Por tanto, los falangistas no nos limitados a ser una fuerza del presente, sino que, por el afán de salvar a nuestra Patria, somos irremisiblemente una fuerza de futuro.

Somos conscientes de que gran parte de los retos sociales y económicos no pueden solucionarse acudiendo a las Obras Completas de José Antonio o de Ramiro (otras sí, por supuesto), pero es que las fuentes ideológicas de Falange no son una receta, sino un manual. Es por ello por lo que, ante los retos de la sociedad actual, Falange alberga propuestas serias, actuales y perfectamente lógicas en relación con los grandes problemas y retos que España tiene por delante.

SOBERANÍA

No cabe duda de que la soberanía es un concepto muy amplio. Tradicionalmente, los estados han cedido y se han mantenido firmes en política internacional a tenor de los intereses de cada cual.

Pero lo que es evidente es que España no es soberana en las cuestiones capitales para una nación. En este sentido, Falange Española de las JONS propone una serie de medidas inmediatas para recuperar la soberanía nacional:

  • Salida de la Unión Europea
  • Salida de la moneda común
  • Salida de la OTAN
  • Revisión de todos y cada uno de los tratados internacionales suscritos por España, abandonando aquellos que sean lesivos para la independencia política y económica de la Nación

Cada vez resulta menos convincente el argumento machacón de la dependencia económica de la UE y de la dependencia militar de la OTAN. Todos comprobamos día tras día como la situación económica de España se torna ya insoportable, con una presión inflacionaria inasumible que genera unos costes al ciudadano de a pie completamente exorbitantes. Los fondos europeos no acaban destinados a la población, sino que son regalados a la estructura estatal controlado por los corruptos partidos del sistema para que se repartan el dinero entre centenares de chiringuitos y, como no, sin ningún tipo de control financiero por parte de la UE.

Si hablamos de la OTAN, hablamos de guerra. En los últimos tiempos hemos podido comprobar como la voracidad imperialista estadounidense nos ha arrastrado a un conflicto político con Rusia e Irán que ha encarecido brutalmente nuestra vida cotidiana. El problema no solo radica en el encarecimiento de los precios a causa de la guerra, sino que el fin último de esta escalada es implicar a los miembros del tratado en una guerra a escala mundial. Por tanto, puesto que a España no se le ha perdido nada en el Este de Europa ni en Oriente Medio y, por supuesto, no deseamos la pérdida de vidas de millones de españoles, es VITAL abandonar una organización militar, que no solo no nos protege de nuestros enemigos, sino que nos conduce a nuestra destrucción.

ECONOMÍA

Falange Española de las JONS aboga por un modelo económico nacionalsindicalista. Esto quiere decir que aspira a una transformación completa de las relaciones económico-productivas a todos los niveles, poniendo al hombre y a su trabajo como centro del engranaje.

Desde el surgimiento de los postulados económicos liberales, nacidos al calor de la Revolución Industrial, la economía de las naciones ha sido indiscutiblemente capitalista, ya sea detentando el capital el sector privado o bien el Estado. El hombre quedó reducido al homo economicus, siendo un mero engranaje en una cadena productiva en la que constituye un simple activo. Pues bien, la alternativa económica que planteamos es simple: la economía ha de estar al servicio del hombre y no al revés. El capital ha de ser una herramienta que el hombre posee para proyectarse sobre los bienes, no el propietario de éstos.

También somos conscientes de que, en el mundo que nos rodea, la totalidad de los sistemas económicos son capitalistas y de que las reglas económicas que marcan el concierto internacional obedecen a las leyes del mercado. No queremos aplicar a España terapias económicas de choque que nos conduzcan al precipicio. Queremos desmontar pacientemente el capitalismo hasta el alumbramiento de una sociedad liberada del yugo de la eterna deuda.

Como medidas económicas iniciales, Falange Española de las JONS pretende:

  • La nacionalización de la banca y del crédito. Esta medida pretende el control exhaustivo del dinero en circulación, el límite al endeudamiento de entidades privadas al solo fin de enriquecerse en base a la especulación financiera y facilitar el acceso de los ciudadanos a créditos razonables para la adquisición de primera vivienda, emprendimiento empresarial, etc.
  • Nacionalización o participación estatal en los sectores estratégicos nacionales. La economía es, quizá, la disciplina más importante en materia de seguridad nacional. Para proteger a los españoles de los intereses dañinos de terceros países y de empresas extranjeras, hemos de controlar exhaustivamente sectores tales como comunicaciones, transportes, energía, industria militar…
  • Drástica rebaja fiscal: España tiene hoy la presión fiscal de Noruega y los servicios públicos de un país del tercer mundo. La explicación lógica conduce a pensar que no por mucho recaudar se obtienen servicios públicos de calidad. Es necesario optimizar los servicios públicos tales como sanidad, educación, transportes, etc. para evitar gastos injustificados, pudiendo así bajar los impuestos.

Además, implantaremos un sistema de exenciones y rebajas fiscales para PYMES y autónomos favoreciendo asíla pequeña iniciativa privada. También aplicaremos un coeficiente familiar en el impuesto a la renta, con reducciones y exenciones para las familias.

INMIGRACIÓN

A Falange se le lleva interrogando durante décadas acerca de lo que no es, pero jamás se le pregunta por lo que es. En este sentido, el que, con una intención real de conocimiento, se acerque a nosotros a través de estas líneas, encontrarápropuestas fundadas en la lógica más elemental.

El modelo migratorio actual es un fracaso. Principalmente porque no hay modelo. Existe una política de puertas abiertas y regularizaciones masivas que está tensando a los servicios públicos, las infraestructuras y a la propia sociedad de manera absolutamente insostenible.

No vamos a señalar los tropecientos problemas que la inmigración masiva ha provocado en España, pero vamos a mencionar los más graves:

  • Depauperación exponencial de las condiciones laborales: el gran empresario, uno de los beneficiarios de esta situación, escoge siempre pagar menos. El inmigrante que procede de un país precario con salarios de misera acepta lo que sea. Esto provoca la dificultad del trabajador autóctono para acceder a un puesto de trabajo digno, pues siempre habrá alguien dispuesto a hacerlo cobrando menos.
  • Presión insostenible en los servicios públicos: no hay mayor prueba que viajar en el transporte público de una gran ciudad. Aglomeraciones asfixiantes, retrasos… También basta con acudir a un servicio de urgencias de un hospital. La procedencia de la gran mayoría de los pacientes habla por sí sola.
  • Delincuencia por las nubes: si nos atenemos a los propios datos del Ministerio del Interior, los inmigrantes poseen una ratio exacerbada en comisión de delitos en función del porcentaje total de población que representan. Eso sin contar con los naturalizados y los hijos de inmigrantes nacidos en España, que no entran en estas estadísticas.
  • Sustitución étnica y cultural: fácilmente constatable viendo el telediario del día 1 de enero. El primer nacido del año es, casi siempre, extranjero. También podemos observar la sustitución étnico-cultural si acudimos a pasear a cualquier periferia de una gran ciudad o a pueblos grandes del interior de la Península. Lo que nuestros padres conocieron como mercerías, charcuterías o zapaterías, hoy son locutorios, kebabs o tiendas de todo a cien regentadas por asiáticos.

La propuesta que hacemos ante este grave problema es tan sencilla como el pronunciar la siguiente palabra: REMIGRACIÓN.

Es hora de devolver a sus países a millones de personas que han fracasado en su integración social. Debemos de recuperar un entorno seguro para nuestros hijos y unos salarios y servicios públicos dignos.

UNIDAD NACIONAL

La defensa radical de la Unidad de España es una de las grandes señas de identidad de Falange Española de las JONS. Desde el mismo momento de nuestra fundación, los falangistas nos hemos caracterizado por afirmar que España es una y que no se romperá jamás.

Pero es necesario analizar brevemente el problema separatista, pues es cierto que en nuestro entorno no es común. España es unidad de destino y eso no quiere decir otra cosa que unidad de misión. El sentir nacional y su unidad territorial se han ido construyendo en torno a fines y objetivos superiores a lo largo de mil quinientos años. España se funda en la misión cristianizadora visigoda y en la posterior misión de Reconquista de la península ocupada por los musulmanes.

En el preciso momento en el que concluyó la recuperación de España de manos mahometanas, los reinos de España se embarcaron en otro destino; cambiar el mundo. La conquista de América, la vocación hacía exterior y las grandes empresas que ello conllevaba reafirmaban nuestra inquebrantable unidad.

Los vicios secesionistas comienzan a surgir con el alumbramiento de los nuevos nacionalismos del siglo XIX conjugados con nuestra decadencia imperial y política. La falta de una misión, de un anhelo colectivo para el pueblo español nos llevó paulatinamente a los recelos, a los odios y a la desesperación que culminó con cuatro guerras civiles en apenas un siglo.

La Unidad Nacional no solo ha de protegerse, sino que también se debe construir. España es Una y los falangistas no aceptamos otra realidad. Pero, la mejor manera de garantizar la permanencia de nuestra Nación no es solo preservar su unidad territorial, sino dotar a cada uno de los hijos de la Piel de Toro no solo del orgullo, sino también de la satisfacción de ser españoles. Hay que volver a ilusionar los corazones de cada uno de nosotros y ello solo puede conseguirse con empresas grandes que nos animen a volver a abrazarnos entre todos nosotros, vascos, catalanes, andaluces, castellanos, asturianos… Por España y su grandeza.