Ante un futuro incierto: España necesita una revolución demográfica

familia-numerosaEspaña vive uno de sus peores momentos demográficos. El año 2015 ha sido el primero en crecimiento vegetativo negativo, es decir, se han producido más muertes que nacimientos. Cada vez nacen menos niños y hay una población más envejecida. La inmigración, que había sido uno de los factores que habían aumentado la natalidad en los últimos años, está en retroceso, y casi un millón de jóvenes españoles ha emigrado al exterior. la instigación del aborto desde las instituciones han sido otro factor determinante para que España, siguiendo las previsiones oficiales del Instituto Nacional de Estadística, vaya a perder un millón de habitantes en los próximos 15 años, y 5,6 millones en el próximo medio siglo si la tendencia continúa como hasta ahora.

El envejecimiento de la población es un problema nacional de primer orden, causado por las políticas neoliberales que retrasan la creación de la familia por motivos laborales, impiden el acceso de las familias a una vivienda y penalizan a las familias numerosas. Desde el punto de vista sociológico, porque reduce notablemente las posibilidades de crecimiento del país. Con una nación en la que hay pocas iniciativas, poca mano de obra, pocos proyectos. Y si hay menos jóvenes, irremediablemente habrá menos nacimientos, formándose una peligrosa espiral que cada vez será más difícil de solucionar. Por otro lado, el problema económico es gravísimo: el sistema de pensiones quebrará, y el gastos sanitario se disparará, llevando o bien a un régimen de privatización de servicios (que ya está en marcha pero se agravaría) o mediante la entrada de capital extranjero a través de la compra de deuda para financiar los servicios públicos del país (medida que también está en marcha).

En cualquier caso, lo que España necesita es acometer una verdadera revolución demográfica: el fin del aborto, principalmente por ser un atentado, un crimen contra la dignidad humana, de catastróficas consecuencias sociales, creación de un plan nacional de fomento de la natalidad, un plan nacional de ayudas a las familias numerosas,  y un plan de ayudas a la vivienda para nuevas familias, entre otras. Si España no toma conciencia del abismo al que nos aproximamos, el proceso será irreversible.