Ante el vacío discurso del Borbón

Como era de esperar, el discurso del Jefe de Estado a los españoles con motivo de la Nochebuena no anunció nada nuevo. Los tópicos habituales sobre la necesaria unión entre los súbditos de la Corona y su esfuerzo diario fueron los mismos que hemos venido escuchando desde hace décadas. Con Felipe VI tenemos la misma sensación que con su predecesor Juan Carlos I: vive en un mundo ajeno a la realidad del pueblo.

Apela el monarca al respeto y al dialogo entre españoles, pero en ningún momento insta a tomar medidas contra quienes pretenden destruir la unidad de España. Apela también a profundizar en la construcción europea, omitiendo que desde Bruselas se ha debilitado nuestra economía en los sectores de agricultura, ganadería e industria y ello ha supuesto la destrucción de numerosos puestos de trabajo. Y apela a la democracia, a pesar de que organizaciones como Falange Española de las JONS han debido superar más trabas que los partidos parlamentarios a la hora de presentar sus propuestas al pueblo español con motivo de las últimas elecciones generales de 2015 y 2016. Son tres ejemplos bien significativos de las incongruencias de su discurso, al que bien podríamos sumar que apele a un sistema educativo innovador y de calidad después de que los recortes sociales y la mercantilización se hayan apoderado de nuestras escuelas públicas.

Tal vez lo peor de todo no sea la ilusión que Felipe de Borbón, como la cabeza visible más importante del Régimen de 1978, pretende influir en los españoles. La Jefatura de Estado de nuestros tiempos no es más que una institución decorativa que sólo sirve para pronunciar bonitos discursos el día de Nochebuena, porque si pretendiera tomar medidas eficaces para solucionar el problema separatista, la dinamización de nuestra economía o la reforma de la legislación electoral no podría llevar a cabo ninguna a causa del ordenamiento constitucional. Por eso desde Falange Española de las JONS volvemos a reivindicar la República Presidencialista con el fin de que los españoles puedan elegir a un Jefe de Estado que realmente pueda trabajar por cambiar la situación de nuestro país y sea mucho más que un cargo hereditario bien remunerado.

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